Consagración y oraciones



       CONSAGRACION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS



Yo, __________, me doy y consagro al Sagrado Corazon de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis oraciones, penas y sufrimientos, para no querer servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarlo, amarlo y glorificarlo. Es mi voluntad irrevocable ser todo de El y hacer todo por su amor, renunciando de todo corazón a todo lo que pueda disgustarle.

Yo os tomo, pues, Oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, el protector de mi vida, la seguridad de mi salvación, el remedio de mi fragilidad y de mi inconstancia, el reparador de todos los defectos de mi vida, y mi asilo en la hora de mi muerte.

Sed, por tanto, ¡Oh Corazón de bondad! mi justificación para con Dios vuestro Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. ¡Oh Corazón de amor! yo pongo toda mi confianza en vos, pues todo lo temo de mi malicia y de mi debilidad, pero todo espero de vuestra bondad. ¡Extinguid pues en mí todo lo que os pueda desagradar o resistir! Que vuestro puro amor os imprima con tanta presteza en mi corazón que no pueda jamás olvidaros, ni estar separado de vos, a quien conjuro, por todas vuestras bondades, que mi nombre sea escrito en vos, pues yo quiero hacer construir mi gloria en vivir y morir en calidad de esclavo vuestro. Amen.

Oraciones(continuación)




ACTO DE DESAGRAVIO DE PÍO XI

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.



Corazón de Jesús


¡Oh Santísimo Corazón de Jesús!, fuente de todas las bendiciones, yo te adoro, yo te amo, y con sincero arrepentimiento de todos mis pecados, yo te ofrezco éste mi pobre Corazón. Hazlo humilde, paciente, puro y totalmente sumiso a tu voluntad. Concédeme, misericordioso Jesús, poder vivir para ti y por ti, protégeme en todos los peligros, confórtame en mis tribulaciones, dame salud y ayuda en mis necesidades temporales, tu bendición mientras vivo y el favor de vivir en tu gracia. Amen.





Consagración de la humanidad para
el día de Cristo Rey por el Papa Pío XI


Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a  fin de vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón. 
Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.
¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la Casa Paterna, que no perezcan de hambre y miseria.
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro Reino. 
Conceded, ¡oh Señor!, libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén






   ORACIÓN POR EL PAPA (Benedicto XVI)  

Oh Dios, que para suceder al apóstol san Pedro
elegiste a tu siervo, S.S. Benedicto XVI. como pastor de tu grey,
escucha la plegaria de tu pueblo
y haz que nuestro Papa,
vicario de Cristo en la tierra,
confirme en la fe a todos los hermanos,
y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él
por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz,
para que todos encuentren en ti, Pastor de los hombres,
la verdad y la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.  Amén.


CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA





          Oh, corazón inmaculado de María
        lleno de bondad, muéstranos tu amor.
        Que la llama de tu corazón, María,
        descienda sobre todos los hombres.
          Nosotros te amamos inmensamente,
        imprime en nuestro corazón el verdadero amor,
        así tendremos un deseo continuo por ti.
          Oh, María dulce y humilde de corazón,
        acuérdate de nosotros cuando caemos en    pecado.
        Tu sabes que todos los hombres pecan.
        Concédenos por medio de tu corazón inmaculado
        ser curados de toda enfermedad espiritual.
        Haz que siempre podamos
        contemplar la bondad de tu corazón maternal
        y por medio de la llama de tu corazón
        haz que nos convirtamos a Dios. Amén.
                                                                                                


Señora de todos los pueblos



ORACIÓN

"Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra.
Que la SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS, que un día era María, sea nuestra Abogada. Amén."

                            


       "¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Devolverbien por mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.






"DERRAMA EL EFECTO DE


 GRACIA 


DE TU LLAMA DE AMOR SOBRE 


TODA LA HUMANIDAD, 


AHORA Y EN LA HORA DE 


NUESTRA 


MUERTE, AMÉN"





               




   ORACION PARA CEGAR A

 

  SATANAS  


Que nuestros pasos caminen juntos, nuestras manos se mantengan unidas, nuestros corazones latan al unísono, que nuestras mentes perciban a la vez, que nuestros pensamientos sean comunes,

que nuestros oídos escuchen lo mismo en el silencio,

que nuestros ojos se fundan en sus miradas y

que nuestros labios imploren conjuntamente, la clemencia del Padre Celestial


MARIA, ROSA MISTICA
RUEGA POR NOSOTROS.

"Soy la Madre de Jesús y madre de todos vosotros". Después de una pausa prosiguió: "Nuestro Señor me envió para implantar una nueva devoción Mariana en todos los institutos así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas. Deseo que el día 13 de cada mes se me consagre como día Mariano y los doce precedentes sirvan de preparación con oraciones especiales." Su rostro se iluminó con una inexplicable alegría y continuó: "En ese día derramaré sobreabundancia de gracias y santidad sobre quienes así me hubiesen honrado. Deseo que el 13 de julio de cada año sea dedicado en honor de Rosa Mística".



1- La primera espada, significa la pérdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa.

2- La segunda espada, la vida en pecado mortal de personas consagradas a Dios.

3- La tercera espada, la traición de aquellas personas que al abandonar su vocación sacerdotal o religiosa, pierden también la fe y se convierten en enemigos de la iglesia.

El significado de las rosas.

La rosa blanca simboliza el espíritu de oración

La rosa roja, el espíritu de sacrificio (para reparar).

La rosa dorada o amarilla, el espíritu de penitencia.



"Mí divino Hijo Jesús y Señor Nuestro esta hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infieren por tantos pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos..., pero mi intercesión se ha interpuesto para que tenga compasión una vez mas, por eso pido en desagravio oración y penitencia. Suplico íntimamente a los sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Yo regalaré mi gracia a quienes ayuden a explicar esos delitos ".

"penitencia quiere decir, aceptar las pequeñas cruces diarias y realizar el trabajo cotidiano en espíritu de expiación".

"¡Vive de amor..., amor al prójimo!.






OFRECIMIENTO DIARIO DEL APOSTOLADO DE LA ORACION

Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo

Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino

Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones
Por nuestro Obispo y sus intenciones
Por nuestro Párroco y sus intenciones

Oh Dios, que en el corazón de tu Hijo,
herido por nuestros pecados,
has depositado infinitos tesoros de caridad;
te pedimos que,
al rendirle el homenaje de nuestro amor,
le ofrezcamos una cumplida reparación.
Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.











ORACIÓN POR BENEDICTO XVI 



Dios y Padre nuestro, que has preparado el camino al sucesor de Pedro;
en este tiempo de gracia, ayúdanos a orar con fervor y a acoger en el amor 
a Benedicto XVI, el Papa que Tú has querido darnos.

Unidos en oración, queremos que le concedas el espíritu del Evangelio para que,
imitando a Jesús, el Buen Pastor, sirva con fidelidad a tu pueblo.
Haz que, supliendo Tú la pobreza de sus fuerzas,
sea valiente y fiel pastor de su rebaño-tu rebaño-,siguiendo en todo momento
las inspiraciones del Espíritu Santo.

Otorga al Papa Benedicto XVI, como él mismo desea,
que desempeñe su ministerio “petrino”, al servicio de la Iglesia,
con humilde abandono en las manos de tu Providencia.

Que los Cardenales de tu Santa Iglesia, Señor, le sostengan
con la oración y con la colaboración constante, sapiente y activa.
Que los obispos estén a tu lado con la oración y con el consejo, para que pueda ser
verdaderamente el “Siervo de los siervos de Dios”.
Que tus sacerdotes, en los cuales piensa ya el nuevo Papa
“con grana afecto”, le quieran con gran cariño
y le apoyen con su trabajo esforzado y con su entrega fiel.
Que todos tus fieles, Señor y Padre nuestro, amen al Vicario de Cristo,
siendo dóciles a sus enseñanzas e intentando ser buenos testigos de Cristo resucitado,
en medio del mundo en el que viven.

Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad Beatísima por intercesión
de la Santísima Virgen, en cuyas manos pone el Papa Benedicto XVI
el presente y futuro de su persona y de la Iglesia,
concédele la gracia de hacer realidad su promesa de fidelidad incondicional,
sirviéndote sólo a Ti y dedicándose totalmente a la Iglesia.
De esa manera, se cumplirá su deseo de que la luz de Cristo
resplandezca ante todos los hombres y mujeres de hoy,
especialmente, ante “los pobres y pequeños”. Amén