Consagración

       CONSAGRACION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS





¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi

espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi

ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que

cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como

puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia;

mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que

pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de

tu protección;

mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y

hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho,

y que lloraré sin cesar

mientras haya lágrimas en mis ojos.Mi corazón quiere desde hoy ser para

siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre

todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré

por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los

que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin

conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo,

comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del

valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de

la gloria.


Amén.







CONSAGRACION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA





          Oh, corazón inmaculado de María
        lleno de bondad, muéstranos tu amor.
        Que la llama de tu corazón, María,
        descienda sobre todos los hombres.

          Nosotros te amamos inmensamente,
        imprime en nuestro corazón el verdadero amor,
        así tendremos un deseo continuo por ti.

          Oh, María dulce y humilde de corazón,
        acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado.
        Tu sabes que todos los hombres pecan.
        Concédenos por medio de tu corazón inmaculado
        ser curados de toda enfermedad espiritual.
        Haz que siempre podamos
        contemplar la bondad de tu corazón maternal
        y por medio de la llama de tu corazón
        haz que nos convirtamos a Dios. Amén.