SANTO ROSTRO DE JESUS


¡Oh Faz amabilísima de Jesús!; Aquí vengo, atraído por tu dulce mirada, que como divino imán, arrebata mi corazón aunque pobre y pecador.

¡Oh Jesús!, quisiera enjugar tu adorable Faz y consolarte de las injurias y olvido de los pecadores.

¡Oh Rostro hemosísimo!, las lágrimas que brotan de tus ojos me parecen diamantes, que quiero recoger para comprar con ellos las almas de mis hermanos.

¡Oh amado Jesús!, si yo tuviera el amor de todos los corazones, todo sería para Tí.
Transfórmanos, Señor, en almas de apóstoles y de mártires para abrasar en tu amor a la multitud de los desgraciados pecadores.

¡Oh adorable Jesús!, mientras aguardo el día eterno en que contemplaré tu Gloria infinita, mi único deseo es venerar tu Faz santísima, a la cual consagro desde ahora para siempre mi alma con sus potencias y mi cuerpo con sus sentidos.

¡Oh mi Jesús!, haz que tu Rostro lastimado sea aquí abajo mi encanto y mi cielo.






Que el más santo, 
más sagrado, más adorable, mas 
incomprensible e inefable nombre de Dios sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado en el cielo, en la tierra y bajo la tierra por todas las creaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amen



ORACION A LA SANTISIMA LLAGA DEL COSTADO DE JESUS

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en la Espalda llevando tu pesada Cruz, con que por causa de los tres huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor sobre todos los otros de tu Santísimo Cuerpo. Te Adoro, dolorido Señor mío, Te reverencio y Te glorifico con lo íntimo de mi corazón y te doy gracias por aquella santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu Espalda. Te suplico humildemente por aquel duro peso de la Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas tuyas a la bienaventuranza eterna, por los siglos de los siglos. Amén.






Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre sobre todo nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
                                         Filipenses 2, 5-11








Oh Jesús, por los méritos de tu Santo Rostro,
ten piedad de nosotros y del mundo entero

Oh Jesús, por los méritos de tu Santo Rostro,
ten piedad de nosotros y del mundo entero

Oh Jesús, por los méritos de tu Santo Rostro,
ten piedad de nosotros y del mundo entero
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